La nueva “educación” que el Gobierno quiere: Chávez supera a Simón Bolívar

La nueva “educación” que el Gobierno quiere: Chávez supera a Simón Bolívar

Foto AFP
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Fue Hugo Chávez, no el héroe de la independencia Simón Bolívar, quien liberó finalmente a Venezuela de la tiranía imperialista. Por eso sufrió un golpe de Estado apoyado por acorazados y helicópteros estadounidenses. Reuters

Así resumen la historia moderna de Venezuela los nuevos libros de texto distribuidos por el gobierno socialista a seis millones de niños que estudian en las escuelas públicas del país, una revisión histórica que ha irritado a muchos maestros y padres.

“El gobierno ha hecho grandes esfuerzos por tratar de redefinir los hechos históricos con una tendencia ideológica y los libros expresan esa intención”, dice Juan Maragall, secretario de Educación del estado de Miranda, gobernado por la oposición.





La historia oficial se convirtió en el último frente de batalla entre gobierno y oposición en la nación de 29 millones de habitantes, luego de que el Ministerio de Educación convocara hace unas semanas a una consulta nacional sobre la educación en Venezuela.

Los primeros libros llegaron a manos de los niños a mediados del 2011, pero su distribución se masificó recién tras la muerte de Chávez y la llegada al poder de su heredero político Nicolás Maduro hace un año. Unos 42 millones de ejemplares son repartidos cada año lectivo.

Los libros colocan a Chávez en un pedestal inalcanzable incluso para Bolívar, quien independizó a Venezuela del poder colonial español en el siglo XIX y era venerado por el fallecido líder socialista.

El nombre de Chávez, acompañado del título “Comandante supremo de la Revolución Bolivariana”, aparece en todas las contratapas de la colección. En segundo plano figura el del presidente Maduro.

Los libros de ciencias sociales para niños de 12 años presentan el golpe de Estado sufrido por Chávez en el 2002 como una insurrección apoyada por Washington y restan importancia a las masivas protestas opositoras que desencadenaron el episodio en el dividido país petrolero.

Los textos minimizan a los partidos políticos tradicionales, que hoy apoyan las protestas antigubernamentales contra Maduro, usándolos como ejemplo para explicar el significado de la palabra “ocaso”.

Abordar la historia ha sido un desafío en otras naciones latinoamericanas. En Cuba los libros de texto reflejan la óptica del líder revolucionario Fidel Castro, que impuso el socialismo hace más de medio siglo.

Y en Chile hicieron falta casi dos décadas de democracia para que los textos aludieran con todas las letras al “golpe de Estado” que llevó al dictador Augusto Pinochet al poder en 1973.

En Venezuela el malestar llevó a estudiantes de oposición a prender fuego a sus textos, enfureciendo al gobierno que los comparó con los nazis que quemaban libros en la Alemania de la década de 1930.

EDUCACION BOLIVARIANA

La versión oficial sobre las transformaciones de los 15 años de chavismo en Venezuela va mucho más allá de la historia.

Un problema planteado en un libro de matemática para niños de 9 años dice que Juanita compró un televisor de 32 pulgadas y una lavadora con capacidad de 12 kilogramos por 3.555 bolívares a través de ‘Mi casa bien equipada’, un programa de electrodomésticos subsidiados por el gobierno.

“Si ella hubiese comprado esos electrodomésticos en una casa comercial, por el televisor habría pagado 25 por ciento más y por la lavadora un tercio más, pagando un total de Bs. 4.564. ¿Cuál es el precio de cada artículo?”, pregunta. “¿Qué conclusiones podemos obtener al comparar los precios en uno y otro lugar?”.

Para Maryann Hanson, una ex ministra de Educación que supervisó la nueva colección de libros de texto, ejemplos como el de Juanita son “sencillos y contextualizados en las realidades de nuestros niños y niñas”.

La “Colección Bicentenario”, dijo durante una reciente conferencia sobre educación, busca “una formación para el libre pensamiento, emancipadora”.

Venezuela está dividida políticamente en dos desde el año pasado, cuando Maduro ganó raspando las elecciones por 1,5 puntos porcentuales. Y en ese contexto de extrema polarización, la revisión histórica es vista como una especie de reparación por los partidarios del gobierno.

“Da risa ver a estos señores criticar la educación bolivariana”, dijo Yosmary Peña, una madre de dos niños que estudian en una barriada de Caracas. “Créame que no hay nada allí que no sea la verdad absoluta sobre los partidos políticos tradicionales”.

La oposición ha exigido el retiro de los nuevos libros de texto. Pero las críticas, a menudo exageradas y sin fundamentos sobre su contenido, debilitaron el reclamo.

Mensajes colgados en las redes sociales denuncian que la “Colección Bicentenario” intenta justificar la alianza entre Venezuela y Cuba afirmando, por ejemplo, que Bolívar fue amamantado por una cubana. Reuters no pudo encontrar esa referencia en los libros.

“Son críticas desde la mentira y no nos vamos a detener en provocaciones”, dijo recientemente el ministro de Educación, Héctor Rodríguez.

PROBLEMA DE FONDO

Durante casi una década y media en el poder, Chávez invirtió miles de millones de dólares de la renta petrolera de Venezuela en mejorar la calidad de la educación y la salud pública.

Según cifras oficiales, la matrícula aumentó en 16 puntos porcentuales hasta lograr una cobertura de un 80 por ciento de los niños en edad escolar. Los esfuerzos del gobierno redujeron la deserción y también las tasas de repetición.

Pero hasta las autoridades reconocen que la calidad de la educación continúa siendo una asignatura pendiente. Venezuela es uno de los pocos países en América que no participa en el programa internacional de evaluación PISA, por lo que las únicas estadísticas sobre el nivel de la educación son las del Estado.

No está claro si los resultados de la consulta sobre el sistema educativo serán recogidos por una nueva edición de la “Colección Bicentenario”, que está a punto de ingresar a la imprenta y será distribuida antes del inicio del nuevo año escolar en septiembre.

Los críticos dicen que además de la visión sesgada de la historia, los libros tienen otros problemas técnicos. Pero más preocupante todavía, aseguran, es la calidad de los maestros.

“Los seleccionan por sus credenciales políticas, no por sus méritos académicos”, dijo Maragall, el secretario de Educación del estado opositor de Miranda que abarca a gran parte de la capital Caracas.

“Eso tiene mucho más impacto en los niños y en el currículum que el libro”, dijo.