Federico Boccanera: Los cristales siguen frágiles

Federico Boccanera: Los cristales siguen frágiles

thumbnailfedericoboccaneraMarzo2014La noche de los cristales rotos ocurrió por primera vez, en uno de los momentos más oscuros de la historia, de hecho, fue una verdadera noche de la historia.

Fue noche de tinieblas sin piedad, entre las cosas y entre los hombres, y sólo fue hace setenta y seis cortos -cortísimos- años, años cortos de cercanía, tan cercanos, que aún podrían alcanzarnos…

Porque hay tantas cosas que todavía siguen siendo de cristal.





Y sigue habiendo tanto deseo,

de noches golpeándolo todo,

un deseo que acecha en muchas, demasiadas almas.

Almas que solo buscan caídas, porque hace rato cayeron ellas,

y entonces quieren a todos cayendo, abajo, debajo…

Sólo así asciende la bajeza.

 

Nos creen de cristal, y tienen razón…

Porque son de cristal, las conciencias. En muchas sociedades que se han quedado sin memoria y sin lección.

Porque son de cristal instituciones que a la hora de la verdad, actúan sin equilibrio ni justeza, y cuando al fin deciden, lo hacen con calculada lentitud e insuficiencia.

Porque es de cristal, la moral de enteros estamentos políticos e ideológicos

(para no hablar de los mediáticos)

Que le siguen negando toda verdad, al judaísmo y al estado de Israel.

Porque es de cristal, y de un cristal agrietado sin remedio, la fe de creyentes que callan y omiten condenar la barbarie, en nombre de Dios.

Es de cristal todo acuerdo que se logra, sin verdadero propósito de paz, sólo para ganar tiempo, y echar a andar la molienda de la verdad,

una y otra vez…

Es de cristal toda tregua también, incluso la más humanitaria, porque es tregua de fieras sedientas de sangre, y no de hombres justos, clamando por el fin de la venganza.

Será por tanto de cristal, toda edificación que se siga intentando erigir, sobre terrenos enfangados por el odio.

Seguirá siendo de cristal cualquier “nunca más”, que se vuelva susurro, entre gritos invocando muerte.

Y es, y seguirá siendo de cristal desde luego, toda promesa de un mundo mejor.

La friable promesa de un mundo mejor: siempre la más fuerte al surgir un nuevo sol, y la primera en quebrarse, a pleno sol…

 

Y a pesar de que se nos repita tanto que ya es de día.

La noche siempre puede volver,

mientras vientos de tormenta se empeñen en soplar, sobre cada luz,

y sean los menos, los que enciendan y aviven la esperanza…

 

La noche volverá, no lo duden,

rompiendo cristales y vidas.

Pero sólo mientras sigamos siendo frágiles,

y nos permitamos el olvido.

 

@FBoccanera

http://federicoboccanera.blogspot.com/