Mensaje sin destino, por Laureano Márquez

Mensaje sin destino, por Laureano Márquez

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¿Qué más puede venir? Todo. Todo lo que una mente retorcida pueda imaginar puede estar en nuestro destino futuro. La situación actual del país es sustancialmente diferente a la de otros momentos históricos. Nosotros hemos tenido malos gobiernos, dictaduras y guerras, pero la sistematicidad de la destrucción nacional que vivimos en todos los órdenes es inédita. Nos encontramos a las puertas de la aniquilación de nuestra comunidad política, es decir al borde de esa temible palabra que tantas veces nos ha acompañado: anarquía, la anarquía del S. XXI. Si en vez de una nación fuésemos un paciente, ya estaríamos en el último aliento. Pero las naciones no fenecen, caen infinitamente. Cosas mucho peores pueden venir.

Esto es más que un mal gobierno, es un proyecto destructivo. La pregunta es ¿por qué? Por qué alguien quería ver a su patria completamente devastada solo por mantener su poder, reinando sobre un caos que se volverá irremediablemente en su contra, porque un pueblo sistemáticamente aniquilado por el hambre y las enfermedades se rebela: cada vez mas contundentemente, cada vez de manera más irracional, si se le cierran las salidas. La pregunta que usualmente hacen los investigadores de los delitos es: ¿a quién beneficia el crimen? Este crimen, ¿a quién beneficia? No se encuentra respuesta: incluso a las naciones que viven de nosotros les conviene que no caigamos tan profundo.

Mas preguntas: esta capacidad para la maldad, ¿dónde estaba escondida?, ¿por qué tanto resentimiento? Sin duda muchos guardan rencores –cada uno guarda el suyo en los intersticios de su alma y lo justifica- , pero por qué trastocar la política en venganza. Las grandes almas son aquellas que transforman el dolor en amor para el mundo, aquellas que habiendo padecido en carne propia la maldad quieren erradicarla, no reproducirla. ¿Por qué vengarse en los inocentes? ¿Por qué asesinar niños y violar los derechos humanos tan continua y sistemáticamente? Uno ha leído cosas horribles de la historia nuestra: hombres malvados, sanguinarios, desalmados. Pero es que este capítulo ya va batiendo record de crueldad.

Al final se van a ir. De una u otra manera se van a ir, por la fuerza civil de una ciudadanía determinada a ser libre, o por la fuerza de la biología, que nos llega a todos. ¿Por qué hacerlo con este aterrador saldo de muertes en la conciencia? ¿Por qué sumar tantos folios a un expediente que ya es demasiado abultado? Al final, un ser humano no trasciende por el poder que ha detentado o por la riqueza que ha guardado. Lo que hace de un ser humano digno de ser recordado con admiración y afecto por nuevas generaciones que le suceden, es por su contribución al engrandecimiento de esta misteriosa carrera de relevos que es la humanidad toda, por sus aportes, en el arte, en la ciencia, también en la política. La eternidad es nuestra morada definitiva, nuestra vida la única oportunidad de pasar a ella con dignidad. Ser virtuosos en el breve transitar de la existencia, es lo menos que podemos hacer por honrar el mágico y sagrado don de la vida. Decía san Juan de la Cruz. “en la tarde de la vida te examinaran de amor”.

Es un capitulo triste de nuestra historia el que ustedes han protagonizado. Contando con todo lo quien gobierna puede necesitar para hacerlo bien: apoyo incondicional, recursos nunca vistos, un país ávido de cambio y progreso; transformaron ese sueño en la pesadilla que vivimos hoy. Es comprensible el miedo, el de ustedes y el nuestro. Seguramente es mal consejero para ambos.

Llega la hora de abrir caminos a la paz y la reconciliación.

En 1951, Mario Briceño Iragorri escribió su famoso ensayo “Mensaje sin destino”. No sería ni malo darle una lecturita a ver si al fin nos enteramos de que la cosa es con nosotros, de que estamos al borde del abismo y hay alguien empeñado en dar un paso al frente.