Hospital Pediátrico de Barquisimeto sin insumos ni consultas internas: vidas de pacientes penden de un hilo

Foto: Hospital Pediátrico de Barquisimeto Agustín Zubillaga / Vía @laprensalara – twitterHospital Pediátrico de Barquisimeto

 

 

 

En el Hospital Pediátrico Agustín Zubillaga de Barquisimeto, los pacientes no solo sufren por la falta de personal, producto de las pésimas políticas gubernamentales. También se suma la falta de insumos y los excesivos gastos a los que se enfrentan los familiares, que oscilan entre 100 y 180 dólares interdiarios, incluyendo el pago en su consultorio privado al único médico especialista que trabaja dentro del principal centro de salud infantil del estado Lara.

Por: Corresponsalía lapatilla.com

Así lo denunció Dignora Herrera, madre de una paciente con leucemia linfocítica aguda, quien indicó al equipo de La Patilla que su hija reingresó al hospital por una recaída. A juicio de Herrera, no fue atendida de manera inmediata, porque no tenía 60 dólares para pagar la consulta externa del médico tratante.

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“Soy de Carora y tuve que traer a mi hija al hospital, esperanzada de que mi hija iba a ser atendida. Me la traigo de Carora, porque presentaba vómitos y dolor de cabeza, venía muy débil y deshidratada. De hecho, está hospitalizada. ¿Qué pasó allá arriba? Viene el médico tratante, quien me preguntó qué pasaba con mi hija y le digo los síntomas. ¿Qué me dijo? Pásala por emergencia”, dijo la mamá.

Es bien sabido que en las emergencias de los hospitales públicos de Lara se encuentran solo residentes y no hay especialistas. Dignora Herrera destacó que los residentes le indicaron acetaminofén para el dolor de cabeza y pedialyte si continuaba con los vómitos.

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“Zapatero a su zapato, el especialista es él, pero como no tenía los 60 dólares para pagárselo en su consulta, no me la ingresaron. Quince días después, aquí tengo a la niña en el hospital y he tenido que gastar el doble, porque ahorita está más agudizada la cosa y hasta la visión está perdiendo. No me gusta decir los nombres, pero es la triste realidad porque si no tienes dinero, tu paciente muere. Así de sencillo”, lamentó.

Un grupo de madres se quejaron de que en el Hospital Pediátrico Agustín Zubillaga ya no se hacen consultas internas y los pacientes deben salir al consultorio privado del médico tratante. “Es el caso de nosotros, los pacientes hematológicos, donde está el médico tratante de todos estos niños oncológicos, y son 60 dólares”, recalcaron.

También mencionaron que ellas hacen esta denuncia, no para destruir a las personas, a los médicos o enfermeras, pero lamentablemente deben decirlo, porque está sucediendo y son vidas las que hay dentro del Hospital Pediátrico de Barquisimeto.

Dignora Herrera, madre de una paciente ontológica / Foto: Corresponsalía lapatilla.com

 

“Queremos hacerles un llamado a los encargados y a las personas a las que les compete. Nosotros tenemos que comprar todos los insumos, desde el algodón hasta la dextrosa y la solución, absolutamente todo, porque si no lo tienes, tu hijo no cumple el tratamiento”, afirmó Deisy Camacaro a La Patilla, y señaló que ellos como familiares deben hacer maromas para buscar el dinero con rifas o solicitudes de ayudas a organizaciones no gubernamentales.

Camacaro expresó la preocupación y la angustia de los padres por la falta de personal dentro de la institución. “Nosotras como madres ya no sabemos qué hacer. Tenemos dos licenciadas que hacen las quimioterapias y ellas nos apoyan solo por amor y vocación, porque por sueldo no es. Ellas ganan 3 o 4 dólares mensual y necesitamos que ellas sean consideradas por el gobernador o a quien le competa, porque nos vamos a quedar sin enfermeras”.

 

Las madres que se reunieron también denunciaron que los ascensores no funcionan desde la semana pasada y aires acondicionados están inoperativos desde los primeros días del mes de enero. Afirmaron que fueron a hablar en la dirección del hospital y les contestaron que debían pasar una carta con la firma de todos los afectados y al cumplir con este trámite, se dirigieron nuevamente a la oficina de la directora, pero estaba cerrada.