La UDO Sucre agoniza entre la desidia del rectorado, el vandalismo desatado y la indiferencia del régimen chavista

Entrada a la UDO Sucre

 

En 2016 fue el año en que empezó la trágica historia del núcleo en el estado Sucre de la Universidad de Oriente (UDO), una historia marcada por la desidia, la indolencia y los abusos. Su campus en Cumaná, sumido en el abandono, exhibe hoy su peor cara y en muchos estudiantes se cruzan pensamientos como como “la universidad va a morir” o “no hay un futuro cierto”.

Por Víctor Federico González

Aulas en ruinas, bibliotecas y auditorios quemados, sin servicios públicos, laboratorios inactivos bien sea porque los implementos fueron robados o destruidos por el hampa, y por la carencia de reactivos que obliga a los cursantes de carreras científicas a costearlos para medianamente avanzar en su formación. Vale recordar que en 2019, hurtaron un freezer donde se almacenaban bacterias y distintos agentes patógenos de alta peligrosidad. Tal parece que ya no quedan espacios por destruir.

 

Ahogaron al Instituto Oceanográfico de Venezuela

 

En múltiples ocasiones, las autoridades universitarias del núcleo primigenio de la UDO, incluso los mismos estudiantes han solicitado a la gobernación de Sucre y a los cuerpos de seguridad del Estado la protección de sus espacios. En 2016, justamente por esta imperiosa necesidad mantener resguardadas las instalaciones universitarias, el Consejo de Núcleo de la UDO autorizó el ingreso de funcionarios a sus diferentes áreas para evitar que las pésimas condiciones siguieran avanzando, pero este plan nunca mostró resultados concretos por parte de los organismos de seguridad.

 

 

El equipo de La Patilla en Sucre pudo conocer que la disminución en los últimos años de lo que se recibe a través del presupuesto que otorga el régimen de Maduro, escasamente alcanza para pagar la nómina de los trabajadores. Además, intentamos establecer comunicación con la decana de la UDO Sucre, profesora Noris Jordan, para conocer su visión sobre la situación de la universidad, pero el esfuerzo fue en vano.

De manos atadas

 

 

La dirigencia estudiantil ha organizado jornadas de limpieza para intentar ver clases presenciales pese a la pandemia del Covid-19 y las limitaciones existentes en un edificio cedido por comodato por la Fundación del Estado Sucre para la Salud (Fundasalud), en las instalaciones del Hospital Universitario Antonio Patricio de Alcalá (Huapa). Estos operativos son financiados por los bolsillos de los mismos estudiantes y por la población en general en su intento de revivir “ese sentir universitario que hace falta en el núcleo”.

De acuerdo con la presidenta del Movimiento de Enfermería de la UDO Sucre, Iviannys Angulo, han mantenido espacios en colaboración con los representantes de la Asociación de Estudiantes de Ciencias, quienes se han visto en la necesidad de buscar otros lugares para no atrasarse en su formación académica ante el gran deterioro del edificio de ciencias en la UDO Sucre.

“Las personas que destruyeron el núcleo de Sucre a partir de 2016, que empezó el ensañamiento y desvalijamiento hacia la universidad, no pensaron en un futuro, no pensaron que la universidad le va a servir a sus familiares. Aparte que si la academia muere, se va a notar entre cinco o diez años cuando necesiten profesionales y actualmente no hay matrícula. Hay un solo estudiante activo de Matemática, es preocupante”, sostuvo Angulo, quien es nativa de Carúpano.

Egresados se suman a la lucha

 

Un incendio acabó con la Biblioteca General de la UDO Sucre

 

Ver cómo al inicio de cada semestre se suman nuevos ingresos, bachilleres que apuestan a su formación en el principal recinto universitario del oriente venezolano, es una razón que conmueve a trabajadores y egresados.

Para el licenciado en Química, Emmanuel Bernal, la UDO “no es una causa perdida, porque aun en las actuales condiciones, profesores y estudiantes han demostrado su compromiso con la academia. Los profesores continúan haciendo lo imposible por dar clases y formar a futuros profesionales; los estudiantes tienen las ganas de formarse, demostrando que el espíritu de la academia es más grande que todos los obstáculos”.

Por otro lado, Bernal sostiene que “desde 2014 se hicieron solicitudes a las autoridades rectorales sobre el tema de reactivos, estado de laboratorios, la creciente inseguridad y en muchos casos las respuestas fueron burocráticas, tardías e indiferentes”. Consideró que cuando se requirió de liderazgo para afrontar la creciente destrucción del núcleo de Sucre, no existió una verdadera unión entre autoridades, gremios y estudiantes.

Las acciones de las autoridades gubernamentales se resumen básicamente a ignorar la realidad de la comunidad udista. Bernal contó al equipo de La Patilla que “desde 2016, el movimiento estudiantil y las asociaciones de estudiantes hicieron solicitudes a la gobernación para cubrir la seguridad del núcleo y de materiales e inversión al ministro de educación superior (Jorge Arreaza en esa época y luego a Hugbel Roa). En la mayoría de los casos fueron solo promesas y no cumplieron con nada”.

Autoridades no actúan

 

A mediados de enero de 2022, el gobernador chavista de Sucre, Gilberto Pinto, realizó un recorrido por las instalaciones de la UDO en Cumaná, junto a la ministra de Ciencia y Tecnología, Gabriela Giménez, pero no se convocó a los medios de comunicación ni se informó sobre algún punto concerniente a esta visita. Quienes hacían vida en la UDO consideran que “es difícil esperar algo del gobierno”.

El exgobernador oficialista de la entidad, Edwin Rojas, durante su gestión en febrero de 2021, tuvo como excusa que la rectora Milena Bravo debía renunciar para “poder recuperar los espacios del núcleo Sucre”. Incluso, atribuyó a “la politiquería” de las autoridades universitarias la destrucción del patrimonio de los sucrenses y los orientales.

En este sentido, Rojas llegó a asegurar que en aproximadamente cuatro meses, si lo autorizaban, podría recuperar los espacios, pero esto solo quedó en declaraciones ante los medios de comunicación. Lo mismo ocurrió con el exministro de Educación Universitaria, César Trompiz, que manifestó que el detrimento de las instalaciones de la UDO respondía a que no contaban con una contraparte interna para gestionar soluciones y solo disponían del Ejecutivo Regional y el ministerio que representaba en ese momento.

El exhorto por parte de la comunidad udista y la sociedad civil que hace vida en Cumaná, a pesar de la falta de respuesta por parte del régimen de Maduro y sus funcionarios, sigue siendo a tomar acciones que puedan rescatar de la muerte a la academia, teniendo en cuenta que la pandemia del Covid-19 intensificó las deplorables condiciones en que ya se encontraba la UDO, donde los recortes presupuestarios impuestos por la dictadura chavista y la arremetida del hampa han sido dos de los peores enemigos de la universidad.