Los chanchullos del chavismo en la explotación de sílice amenazan con dejar “secos” a habitantes en Carora

 

A siete horas de camino se encuentra el cerro El Plan, con unos 1.500 metros de altitud, ubicado en el Asentamiento Campesino Veracruz, sector Los Quediches de la Parroquia Las Mercedes en el Municipio Torres del estado Lara. Desde Carora, es un trayecto que hay que pasar en vehículo rústico y para llegar a la loma solo se puede ir a pie o en “bestia”. Allí en el cerro El Plan se encuentra ubicada una gran reserva de sílice.

Por: Yanitza Martínez

Desde el año 1992 ha habido interés por extraer esta sustancia silicosa de la que derivan muchos materiales, tales como el cemento y el vidrio, pero desde ese entonces, no se había logrado realizar la actividad minera dentro de la misma.

Este lugar, rico en sílice, posee un ecosistema muy diverso que incluye una gran flora y fauna con especies que solo se ven dentro de una zona boscosa como son las montañas que rodean al cerro El Plan.

En un recorrido realizado por la zona, en compañía de expertos en la materia y seis parceleros de Veracruz, quienes sirvieron de guía durante el largo trayecto, se pudo apreciar cómo esta montaña, aparte de contar con una inmensa reserva de sílice, tiene alrededor de más de siete nacientes de agua viva y cristalina con 98% de potabilidad.

 

 

Esa cristalinidad es dada por el sílice que, gracias a sus propiedades de permeabilidad, permite que el agua sea retenida y expulsada poco a poco. De allí es donde se forman los nacientes que alimentan a los cuatro ríos, entre los que destacan El Valle y Los Quediches.

Bosques altos y grandes caídas de agua se pudieron observar en la montaña rica en sílice con enormes árboles, dentro de los que destacan varias especies que ya se encuentran en peligro de extinción dentro de la llamada “Cueva El Indio”, ubicada a 200 metros del lugar donde se encuentra la mayor existencia de este mineral.

Autorización chimba

 

 

En el año 2016, se revivió el interés por la explotación de la mina por parte de la empresa Inesco SRL, cuya razón social se centra en ofrecer “cursos de informática”, es decir, nada relacionado con la minería, pero aun así, el régimen chavista la autorizó para que ejecutaran la actividad minera.

Los habitantes de la mayoría de los asentamientos campesinos no estuvieron de acuerdo con que se le diera ese permiso a Inesco. Sin embargo, se conoció que personas que viven en los Caseríos El Aceituno y La Cordera están del lado de los mineros. Al parecer, han recibido beneficios económicos o posibles promesas de empleos por aceptar la explotación minera.

La productividad de la zona es dada gracias a la calidad de la tierra y el agua que de manera natural le llega a los habitantes de estos caseríos y a los parceleros, cuya principal fuente de ingreso deriva de la cría de ganado vacuno y caprino, así como de la siembra de los diferentes rubros alimenticios de los cuales se sustentan diariamente.

Tanto los pobladores como los productores del sector Los Quediches, en especial los de la población de Veracruz, aseguran que el agua que tienen para su consumo proviene de la montaña, es decir, de sus nacientes.

Advierten miembros del movimiento social “Salvemos al Embalse Los Quediches” que con la aprobación de la explotación de la mina, está en riesgo el ecosistema de esta zona, la vegetación, la flora, la fauna y, lo más preocupante para los pobladores, el agua debido a que al explotar el mineral ya no existiría ese proceso de absorción y el polvo que soltaría el sílice contaminaría todas las aguas, incluso las del Embalse Los Quediches.

Edgardo Lugo, miembro de este movimiento, aseguró que cerca de 180 mil habitantes de todo el municipio estarían en riesgo de quedarse sin agua.

Para el año 2017, los representantes de esta empresa estuvieron apadrinados por la entonces gobernadora de Lara, Carmen Meléndez, quien en todo momento aprobó y dio el visto bueno para que se llevara a cabo la explotación. También contaron con el aval de los concejales de la pasada Cámara Municipal de Torres que, al parecer, actuaron movidos por intereses económicos. Se supo que habrían llegado a un acuerdo con la empresa socialista Minas Lara, en el cual el 51% de los ingresos serían para ellos y el 40% restante para Inesco.

Los representantes de Inesco mantuvieron su interés en intervenir la mina de sílice tras la realización de varios abordajes y reuniones con habitantes del Caserío El Aceituno y representantes del régimen a nivel nacional, logrando obtener los supuestos permisos avalados por el Ministerio del Ambiente, en el cual declaran al sector como “zona minera”.

 

 

Sin embargo, señaló Lugo que estos permisos, así como el estudio de impacto ambiental, están viciado, ya que detallan que se trata de una zona semiárida, donde predominan los cardones y cujíes, con una escasa fauna. Sin embargo, en el recorrido realizado por La Patilla y también según lo declarado por Lugo, esta es una zona totalmente boscosa y húmeda con una vegetación bastante variada, donde además de los nacientes de agua viva, se pudo vivir la experiencia de ver a pocos metros una manada de araguatos. Todo indica que el supuesto permiso solamente fue realizado para cumplir con un procedimiento administrativo.

Dentro del proyecto presentado por las personas que integran a la empresa Inesco, destaca la construcción de la vía, que actualmente se encuentra en muy malas condiciones, pero que desde finales del año 2021 comenzaron a acondicionar. Hoy ya se encuentran extrayendo el mineral de estas serranías, pese al temor de los parceleros en quedarse sin el recurso hídrico.

Gracias a las grandes reservas de agua, la tierra de estos caseríos ha permitido la sostenibilidad de todos los parceleros y habitantes de la zona. Ellos tienen la oportunidad de producir todo lo que consumen como yuca, maíz, caraotas, auyama, así como lo cría de ganado, siendo esta una de las grandes zonas productoras de leche y queso, los cuales son distribuidos a toda la ciudad de Carora, incluso a otras zonas de la región larense y fuera de la entidad.

Noel Mora, quien reside en el eje de la carretera Lara-Zulia y forma parte del mismo movimiento ecológico, mencionó que toda la actividad que realizan los parceleros ya se está viendo afectada, al punto que los caudales de las nacientes ya comienzan a bajar el nivel, por lo que una vez más vuelven a visibilizar la situación.

Desplazamiento de parceleros

 

 

Tras el inicio de la actividad minera, un gran número de parceleros se han visto en la necesidad de desplazarse hacia otras zonas del municipio Torres, producto de los daños que ya comienzan presentarse por la explotación minera.

Yelitza Álvarez mencionó que dejaron su parcela y mudaron sus animales a unas tierras ubicadas en el pueblo de San Francisco, antes de que los daños fueran más severos.

El pasado 9 de marzo, un grupo de parceleros de Veracruz, se dirigió a la sede de la Cámara Municipal de Torres para exigir un derecho de palabra dentro de la sesión ordinaria. Allí pudieron exponer el problema con la explotación de sílice, apoyados por los ingenieros Aurelio Pereira y Ramón Rojas, quienes también forman parte de este movimiento social.

Ambos especialistas explicaron en una ponencia, sustentada en estudios que datan desde el año 2017, sobre el impacto negativo que la actividad minera puede dejar al medio ambiente a corto plazo. En esa sesión ordinaria, además de exponer los estudios, lograron el acuerdo de una nueva inspección en el sitio, así como la revisión de la permisología de la empresa.

También exhortaron al recién electo alcalde opositor del municipio Torres, Javier Oropeza, para que haga las diligencias necesarias y se ponga al frente de esta problemática con la cual se pone en riesgo el agua de más de 180 mil habitantes del municipio Torres.