Zelenski pide al G7 sistemas de defensa y ayuda a la reconstrucción de Ucrania

Zelenski pide al G7 sistemas de defensa y ayuda a la reconstrucción de Ucrania

(i-d) El presidente de EEUU, Joe Biden, el primer ministro japonés, Fumio Kishida, el canciller alemán, Olaf Scholz, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y el presidente francés, Emmanuel Macron, escuchan la intervención por videoconferencia del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski (en la pantalla) en el castillo de Elmau, en Kruen, Alemania. EFE/EPA/CLEMENS BILAN / POOL

 

 

 





 

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reclamó hoy a los líderes del G7 sistemas de defensa antiaéreos, ayuda a la reconstrucción de su país y una estrategia contra el bloqueo ruso a las exportaciones de su trigo.

Zelenski se dirigió a los siete líderes del grupo en formato virtual, en una sesión a puerta cerrada, de la que únicamente se transmitieron algunas imágenes, sin sonido, iniciales, pero en las que pidió estos apoyos al G7, según informaciones coincidentes de fuentes comunitarias y alemanas.

Las únicas imágenes difundidas muestran al líder ucraniano, con su habitual camiseta caqui, mientras el canciller alemán, Olaf Scholz, el presidente estadounidense, Joe Biden, y los restante líderes del G7 -que completan Canadá, Japón, Reino Unido, Francia e Italia- escuchan su intervención, asimismo en traje informal.

En su mensaje a los líderes de las siete potencias, Zelenski apremia a apoyar con determinación a su país y advierte que debe ponerse fin a la guerra contra Rusia antes de la llegada del próximo invierno.

Pide, además, que se endurezcan las sanciones contra Rusia, algo que, según fuentes de Estados Unidos, se aprobará en esta cumbre, que se cerrará mañana martes.

A esta sesión, que se abrió a las 08.00 GMT y se prevé se prolongue unas dos horas, seguirá la incorporación a las deliberaciones del grupo de cinco países invitados, Argentina, India, Senegal, Sudáfrica e Indonesia, país éste último que tiene la presidencia de turno del G20, donde está integrado Rusia.

Fuentes diplomáticas alemanas informaron de que, junto a la declaración final de los líderes del G7, habrá una adicional del grupo de países invitados, a los que Berlín concede gran relevancia tanto en la búsqueda de recursos energéticos como a la respuesta lo más inclusiva posible ante Rusia.

En declaraciones a la televisión pública alemana ARD, Scholz apeló a “no torpedear” el grupo que aglutina a las grandes potencias y a los países emergentes y declinó pronunciarse acerca de un hipotético boicot a la cumbre del G20, que debe celebrarse en noviembre, en caso de que asista Vladímir Putin.

Según fuentes estadounidenses, el G7 ultima un acuerdo para poner un precio límite a las exportaciones de petróleo ruso a países fuera de EE.UU., la Unión Europea (UE) y de este grupo de las siete naciones más industrializadas del mundo.

La cumbre del G7, que se prolongará hasta mañana, empezó ayer tras una bilateral entre Scholz y el Biden, ambos determinados a mostrar cohesión en su apoyo a Ucrania y a trazar nuevas respuestas contundentes hacia Moscú.

La guerra es el tema dominante en este G7, una cumbre con cierto carácter de puente entre el Consejo Europeo de la pasada semana, en que se reconoció a Ucrania como país aspirante al ingreso en la Unión Europea (UE), y la próxima de la OTAN, que se abrirá el miércoles en Madrid.

Junto a la necesidad de apoyar a Ucrania frente a la agresión rusa, los líderes del G7 abordan las consecuencias de ese conflicto en la economía global, la desenfrenada inflación y la alarma ante la crisis alimentaria que puede precipitar un bloqueo ruso al trigo ucraniano.

Biden avanzó ayer el propósito del G7 de prohibir las importaciones de oro ruso, algo que sustentan Canadá y Japón, así como el Reino Unido, cuyo primer ministro, Boris Johnson, aspira a convencer también a Alemania, Francia e Italia.

Entre los acuerdos más destacados de la primera jornada está el macroplan de infraestructuras presentado por Biden, Scholz y el resto de los líderes del G7, consistente en 600.000 millones de dólares que se destinarán a infraestructuras en países de ingresos medios y bajos para contrarrestar el avance de China.

EFE