La fortuna que amasó Mayi Cumare en el Inces antes de ordenar la muerte de Carlos Lanz

La fortuna que amasó Mayi Cumare en el Inces antes de ordenar la muerte de Carlos Lanz

Mayi Cumare y Carlos Lanz. Foto: Cortesía

 

 

En medio del escándalo que desató la confirmación del asesinato de Carlos Lanz a manos de familiares y allegados, resaltaron las actividades ilícitas que llevó a cabo Maxiorisol “Mayi” Cumare, la esposa de la víctima, para amasar una considerable suma.

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“Ella tiene el típico perfil psicológico de una persona que sufre del trastorno límite de personalidad fronteriza, una persona inestable en lo emocional, en lo familiar… de un narcisismo social extremo, de las que llegan a ser agresivas, impulsivas, que se convierten en sociópatas, no les importa si caen presas algún día o no”. Estas fueron las palabras usadas por Tarek William Saab para describir a Cumare durante la rueda de prensa de este miércoles 6 de julio.

Sin embargo, más allá de la evidente maldad detrás del crimen, Saab destacó los actos de corrupción cometidos por la autora intelectual, quien hasta no hace mucho fungía como directora regional del Instituto Nacional de Educación y Capacitación Socialista (Inces) en el estado Aragua.

Según el alto funcionario del Ministerio Público (MP), Cumare tenía una red de al menos 18 contratistas con los cuales amasó una pequeña fortuna mientras ocupaba su cargo en el Inces.

De acuerdo con la tesis manejada por las autoridades, “Lanz entorpeció los actos de corrupción de Cumare con las partidas del Inces”. Saab declaró que la mujer, “harta de esto, lo manda a matar bajo petición a Glen Castellano”, su amante en ese momento. Además, la victimaria también dispuso unos ocho mil dólares, provenientes de la institución pública que encabezaba, para que sicarios se encargaran de consumar sus sangrientos planes.

Por si fuera poco, Cumare utilizó como coartada un operativo de limpieza en el Inces Aragua para “ocultar su participación en el secuestro y asesinato de Carlos Lanz”.

Cumare era propietaria de algunas casas, varios vehículos, dos apartamentos en Maracay y la finca “La Fortaleza”, donde ordenó ejecutar el descuartizamiento y posterior desaparición de los restos de su esposo exguerrillero.

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