En discurso del Estado de la Nación, Biden intentará dar optimismo a EEUU

En discurso del Estado de la Nación, Biden intentará dar optimismo a EEUU

Biden dará su discurso del Estado de la Unión ante el Congreso el próximo 7 de febrero. (REUTERS)

 

Convencer a Estados Unidos de que él es el arquitecto de la recuperación económica y el garante de su éxito futuro: el presidente Joe Biden, quien evalúa buscar la reelección en 2024, pronuncia este martes un gran discurso de política general con mucho en juego.

El discurso del estado de la Unión, programado para las 21H00 locales (02H00 GMT del miércoles), es la larga alocución anual mediante la cual, desde hace décadas, en enero o febrero cada presidente estadounidense describe sus logros y esboza sus planes ante el Congreso.





La Constitución exige al inquilino de la Casa Blanca informar a los legisladores “de vez en cuando”. Esta obligación se ha convertido en un gran ritual de la vida política estadounidense, con su cuota de declaraciones solemnes, ovaciones en las filas del partido presidencial y rostros consternados en el campo contrario.

Todo esto adquiere un significado particular cuando sube a la tribuna el presidente de mayor edad en la historia de Estados Unidos, que además planea postularse a un segundo mandato.

2024

A sus 80 años, el mandatario demócrata tendrá mucho que hacer para convencer a sus compatriotas de que él es su mejor opción, ahora y potencialmente para las elecciones presidenciales de 2024, frente a su antecesor republicano Donald Trump, quien ya está en campaña.

Ante un Congreso en el que una de las cámaras, la de representantes, está ahora en manos de la oposición republicana, el “principal mensaje (será) que todavía tenemos que avanzar, pero que la gente se tiene que sentir optimista”, dijo el lunes el principal asesor económico de Biden, Brian Deese.

El presidente demócrata tiene las cifras oficiales a su favor: un crecimiento robusto -Biden estimó también el lunes que el riesgo de recesión es “muy bajo”-, un desempleo bajo y una inflación que se desacelera tras haber golpeado duramente a los hogares.

Pero las estadísticas no lo reflejan. A pesar de las enormes inversiones y reformas votadas por Biden, el 62% de los estadounidenses cree que “no ha hecho mucho” o “casi nada” desde que asumió en enero de 2021, según una encuesta del Washington Post/ABC.

El propio campo demócrata no muestra entusiasmo por una nueva campaña de su líder octogenario. La misma encuesta revela que el 38% de los votantes demócratas quiere otro candidato.

Ucrania y China

Biden, un político moderado sin gran vuelo oratorio, no tiene sin embargo la intención de cambiar de método. Por lo tanto, es de esperar que se presente, nuevamente, como “un presidente increíblemente optimista”, anticipó el lunes su portavoz, Karine Jean-Pierre.

El demócrata repite en cada ocasión que “nada se le resiste” a la primera potencia mundial, a pesar de los crecientes desafíos internacionales.

A medida que se acerca el primer aniversario de la invasión rusa en Ucrania, Biden probablemente no dudará en elogiar su papel de liderazgo en la respuesta occidental a Rusia y, más ampliamente, su visión de “líder del mundo libre” frente a las autocracias.

En particular frente a China, a la que Estados Unidos acusa de haber enviado un globo espía sobre su territorio, finalmente derribado el sábado.

Más allá de la economía y la geopolítica, Biden también buscará, como es costumbre, abarcar un amplio abanico de temas.

La lista de invitados de la Casa Blanca, publicada el martes, da una idea.

Estarán allí, por ejemplo, los padres de Tyre Nichols, un joven negro víctima de la violencia policial en Memphis, la embajadora de Ucrania, el cantante y activista Bono, personas que han superado el cáncer, una pareja de lesbianas, el padre de una víctima de una sobredosis de fentanilo.

Pero también uno de esos “héroes” que a Estados Unidos le gusta celebrar, Brandon Tsay, quien desarmó al autor de un tiroteo mortal que golpeó a la comunidad asiática en California. Y una mujer de Texas que casi muere de un aborto espontáneo después de que los médicos se negaran a tratarla por temor a violar una ley que restringe el aborto. AFP