Apertura con Aruba, Bonaire y Curazao requiere grandes inversiones para reactivar el comercio

Apertura con Aruba, Bonaire y Curazao requiere grandes inversiones para reactivar el comercio

Inminente apertura fronteriza con Aruba, Bonaire y Curazao requiere de grandes inversiones para reactivar el comercio

 

Luego del cierre de la frontera entre Venezuela y las islas ABC (Aruba, Bonaire y Curazao) decretada en 2019, los marinos del estado Falcón que tenían un comercio flotante histórico, fueron los más afectados.

Por Corresponsalía La Patilla

Innumerables familias quedaron sin sustento y las embarcaciones se deterioraron ancladas a orillas del puerto de La Vela. Los marinos y sus esposas se dedicaron a otros oficios: abrieron ventas de empanadas y hamburguesas en el pueblo, algunos se dedicaron a coser y otros migraron en busca de una mejor calidad de vida para sí mismos y sus familias.

Luego de años de lucha, peticiones de apertura del puente comercial y de solicitudes de permisos especiales para que se activara el mercado flotante, nada fue posible, ya que Venezuela y las islas tenían sus posiciones, que se extendieron más allá del cierre fronterizo.

No todo lo que brilla es oro

 

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Fue hasta enero de este año que se llegaron a acuerdos de los que aún no existe claridad.

Lo que se sabe es que el venidero 3 de abril se abrirán las fronteras y se podrá activar el comercio flotante del que vivió la mayoría de la población de La Vela y parte de los pueblos de la Península de Paraguaná.

Sin embargo, “no todo es color de rosa”. Estos cuatro años de cierre, los marinos perdieron todo, incluso, embarcaciones que no pueden recuperar y otras que necesitan intervenciones valoradas hasta en 25.000 dólares.

A esto se suma que todos deben actualizar cursos, insumos y recursos que son indispensables para volver a zarpar, además de renovar los permisos y normas internacionales.

Gestiones ante INEA

 

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El pasado lunes 27 de febrero, iniciaron los cursos de actualización para los marinos, además de los exámenes médicos y las inspecciones o arqueo de embarcaciones y radio.

Los cursos se están ofreciendo en tres centros de la localidad para atender a todos los que se han censado.

El capitán Luis López, encargado de la capitanía del puerto de La Vela de Coro, dijo a lapatilla.com que se efectuó un censo hace tres semanas para conocer la cifra exacta de los marinos y comenzar a trabajar en función eso.

En este censo, se clasificaron 390 marinos y 43 embarcaciones, que hasta ahora están operativas y con sus revisiones, listas para zarpar.

Detalló que todos los marinos que salgan al intercambio comercial, deben tener la documentación reglamentaria para tal fin.

“Vamos a empezar desde cero”

 

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Pese a que se anunció la apertura de frontera y el intercambio comercial, a escasos días para este proceso, los marinos no tienen claro lo que necesitan para volver al trabajo, y aunque han pedido reuniones con el gobernador de Falcón, Víctor Clark, y el gobierno regional, no han sido atendidos, aunque a la reunión de la apertura de frontera asistió una representación del estado Falcón.

Eli Quiñones, presidente de la fundación Barquitos de Venezuela, detalló que está preocupado por el silencio gubernamental, pese a que los marinos están trabajando para poner todo al día. Afirmó que van a empezar de cero.

“Todo tiene nuevas normas para entrar a las islas. No sabemos si nos van a tramitar visa o cómo será nuestro proceso. Muchos marinos no tienen recursos para sacar los papeles, incluyendo el pasaporte que son más de 200 dólares, pero estamos haciendo de tripas corazones, porque queremos volver a trabajar”, aseguró.

Muchos marinos han vendido cosas que tienen en sus casas y han pedido dinero prestado para cumplir con la documentación y volver a formar parte del mercado flotante.

Al gobernador chavista de Falcón le piden que se les otorgue créditos para invertir en este negocio nuevamente, no solo para recuperar las embarcaciones, sino también para comprar toda la mercancía que requieren transportar.

Exhortan al mandatario regional para que se reúna con los marinos y lleguen a acuerdos para hacer mercados abiertos que beneficien al pueblo de La Vela, que ha pasado tantas necesidades desde que se decretó el cierre de frontera.

Los marinos tienen la expectativa de que se dejen claro los beneficios de ambas partes para que el mercado flotante sea un comercio rentable para Venezuela y las islas de Aruba, Bonaire y Curazao.

Una millonada para reparar embarcaciones

 

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El cierre de la frontera generó pérdidas incalculables, sobre todo a los dueños de las embarcaciones que ya no tenían cómo repararlas y hacerles mantenimiento.

Tal es el caso de la familia Peña, nativos de Barquisimeto, pero que tenían una embarcación que se sumó al intercambio comercial entre Venezuela y las islas del Caribe.

Ibrahim Peña, dueño de la embarcación “Los Guaros”, expresó que su barco llevaba frutas y hortalizas, pero con el cierre de frontera, la embarcación se fue deteriorando a orillas de La Vela.

Durante la pandemia por el Covid-19, trabajaron en Barquisimeto, estado Lara, en otros negocios y fueron ahorrando dinero para ejecutar las intervenciones de grandes magnitudes que necesitaba la embarcación por si algún día abrían la frontera.

Pagó una primera parte de la reparación y fue estafado. Ahora se mudó a La Vela para supervisar los trabajos con otro artesano y así lograr poner en marcha la embarcación.

“No estamos haciéndole todo, y sin embargo llevamos invertidos más de 25.000 dólares. Todos nuestros ahorros y parte de nuestro capital está invertido aquí. Con esta embarcación trabajamos muchos años y no es que nos hicimos ricos, pero hacíamos el dinero para mantener a nuestras familias. Estamos apostando todo por este nuevo comienzo, que aunque no está claro, esperamos que sea la mejor opción para invertir lo que nos queda”, dijo.

Para Juan Gotopo, directivo de la Cámara de Comercio de La Vela, aunque es una excelente noticia la reactivación de la conexión entre las islas y Venezuela, también es cierto que los marinos deben invertir un dinero que muchos no tienen. Por ejemplo, deben pagar 75 dólares por siete cursos y 200 dólares para obtener el pasaporte.

Sin embargo, considera que este nuevo comienzo le devolverá la vida comercial a La Vela y su gente, así como también se verá reflejada una mejoría en todos los aspectos, ya que la población estará trabajando en pro del bienestar común.

Se espera que esta reapertura también tome en cuenta otras aristas, como el interés turístico y cultural de La Vela.

Se espera que viajeros extranjeros acudan a este importante lugar histórico para conocer y disfrutar de todas las bondades que el pueblo puede ofrecerle.

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