Educación Sexual Integral: realidades, dudas y temores en la sociedad venezolana

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El pasado 7 de julio, en Venezuela, con una movilización hacia el Ministerio de Educación en Caracas y a las Zonas Educativas en las regiones, se confirmó el rechazo público a las pretensiones de llevar a las instituciones escolares el modelo de Educación Sexual Integral (ESI), que para la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) “es parte de una educación completa e indispensable a la que todo ser humano tiene derecho, más allá de adquirir conocimientos, ya que proporciona competencias y habilidades para la vida”.

Walter Obregón // lapatilla.com

La Unesco concibe que una educación de calidad no solo implica brindar a los niños, niñas y adolescentes una sólida formación académica y habilidades para el empleo y seguridad económica. También implica proporcionarles conocimientos y habilidades para su desarrollo físico, psicológico y emocional.

“Una educación sexual inexistente o deficiente, no solo no responde a las necesidades y derechos de las niñas, niños y adolescentes, sino que los expone a serios riesgos para su salud y su vida”, aseguran.

Un reporte de la Organización de Naciones Unidas (ONU) encontró que la Educación Sexual Integral permite que los jóvenes “exploren sus actitudes y valores, y practiquen la toma de decisiones y otras habilidades de la vida para hacer elecciones informadas sobre sus vidas sexuales”.

En Venezuela, hay figuras y organizaciones que mantienen sus campañas sobre la ESI. Unas están a favor y otras en contra de su aplicación, y en todas exigen respeto a los derechos de cada ser humano desde temprana edad, sobre todo los relacionados con la sexualidad.

Una voz que dice “No”

Yoset Caled Pérez, coordinador en Barinas del proyecto En Defensa de la Familia del Centro de Políticas Públicas Arístides Calvani (Ifedec), el pasado 3 de agosto promovió en el municipio Pedraza de la entidad llanera, el primer foro con padres y representantes de niños, niñas y adolescentes, dictado por el doctor Pedro Pablo Fernández, presidente del Ifedec, para advertir de que “están metiendo la ideología de género en todos los colegios del país”.

El encuentro causó gran impacto debido a que es una población del eje andino de Barinas, donde la vulnerabilidad ideológica existe, sobre todo porque se trata de un tema desconocido del que muy pocos se atreven a hablar, menos si es para rechazar, por temor a ser tildados de instigadores de odio.

Fernández alertó a sus foristas de que “la ideología de género plantea que el sexo biológico no nos determina, que nos podemos auto percibir de cualquier forma y la sociedad tiene la obligación de aceptarnos”.

A su vez, aclaró que “esto no tiene nada que ver con los derechos de los homosexuales. Yo estoy en contra de cualquier discriminación, conozco mucha gente homosexual a la que le tengo mucho afecto. No juzgo a nadie por su conducta sexual”.

El director del Ifedec ha explicado estos conceptos una y otra vez, en distintas entrevistas concedidas a los medios de comunicación, porque considera que el tema de la ideología de género hay que darlo a conocer en dosis fáciles de entender, que ayuden a la defensa de la familia, que es el objetivo.

“La ideología de género es una bandera del plan orquestado por la Internacional Socialista, a la que todos pertenecen (chavistas y opositores). Por eso avanza vertiginosamente”, expresó Yoset Pérez al advertir que si en Venezuela se legaliza la ideología de género en las escuelas, detrás vendría la eutanasia, el aborto, la pedofilia, las drogas, entre otros, que representan “un plan maquiavélico que quiere destruir la familia, la sociedad y perseguir a la religión para desvincular a nuestros hijos de los valores y principios de la sociedad occidental”.

Educación sexual: integral versus moral

Mercedes Muñoz, presidenta de Avesa

 

 

 

 

Mercedes Muñoz, fundadora y presidenta de la Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa (Avesa), educadora de profesión con maestría en Desarrollo Humano, conversó con lapatilla.com y explicó que la educación sexual integral “no es un método sino un enfoque”, debido a que desde el nacimiento, el ser está recibiendo educación sexual, “porque nosotros somos socializados frente al tema de la sexualidad” , lo que le permite asegurar que “en la mayoría de los casos recibimos mensajes que nos problematizan con ese tema”.

“Si a un niño de uno o dos años le estás enseñando a hablar y le vas a nombrar las partes del cuerpo, entonces le vas a decir que la mano es la mano, la nariz es la nariz, la rodilla es la rodilla y le dices donde está, pero cuando te refieres a los genitales no los nombras o lo haces con una cantidad de nombres, que son tantos, que al final no tienen nombre y dejas en los niños una idea de que esa es una parte del cuerpo distinta a las otras”.

Con esta explicación, Muñoz deja respondida la interrogante que ha surgido en estos tiempos, de si es prudente aplicar la ESI en las instituciones educativas venezolanas, comenzando con alumnos de preescolar.

Mercedes Muñoz considera que hay una forma de ver la educación sexual que ocurre en la cotidianidad, desde el nacimiento, de si se tiene pene o vulva, y ya el contexto va dándole al individuo unos mensajes a través de los juguetes que se les compra a los hijos, la ropa, los colores que se suponen que deben preferir, entre otros aspectos.

La educación sexual, según esta especialista “se debe hablar en la casa y en las escuelas”, por lo que considera que el tema ha tenido mucha confusión generada, que desde su punto de vista “está hecho a propósito, con información falsa y carente de fundamento”.

El Ministerio de Educación publicó un documento con las líneas curriculares para la Educación Sexual Integral en Venezuela, en el año 2009, según información de Muñoz, “donde están estructuradas y de manera formal cuáles son las propuestas”, relacionada con este tema.

Siendo un tema de salud y derechos, Mercedes Muñoz hace referencia a las cifras de violencia sexual que el Ministerio Público recibió durante este año y considera necesario que “el Estado debe actuar”.

¿Es prudente hablar de sexualidad con los niños?

– Si no se habla, si no se debate, si no se piensa, si no se discute, nosotros tenemos menos herramientas para ser autónomos, para cuidarnos y para tomar decisiones responsables; lo que hacemos es reproducir estereotipos sin tener ninguna conciencia de ello, y creo que las consecuencias están a la vista.

¿Qué consecuencias podría traer a un niño inducirlo a debatir temas sobre la sexualidad?

– No hay que inducirlos en el tema de la sexualidad, eése tema está en la vida diaria: tienen mascotas, tienen animales, ven películas. No es verdad, nosotros mismos y nadie puede estar desvinculado de la sexualidad, está en nuestra vida presente desde antes de nacer, incluso, cuando las mujeres van a hacerse su primer examen en la consulta de embarazo, la primera pregunta es si es niña o niño, porque desde allí eso va a determinar una cantidad de cosas muy importantes y del mensaje que le vamos a dar a esos niños. No es un tema que se induce, sino que hay que reflexionar, discutir y hablar como todos los demás”.

¿La sexualidad debe ser un tema de conversación de padres a hijos, o primero de docentes a alumnos?

– “Debería ser transversal. Hay mucha gente, la mayoría no necesariamente está en contra de que haya educación sexual como un contenido en las escuelas. Por ejemplo, si yo ahorita tuviera un puesto en el Ministerio de Educación, en un país donde tenemos unas jugadoras de fútbol que son estrellas mundiales niñas, las mujeres, las muchachas, guardaría uno de los recortes de lo que está pasando en España con el presidente de la federación de fútbol y este gesto (beso a una jugadora), que a mi juicio es de abuso de poder e impropio, lo llevaría a debate en las escuelas, en cuarto y quinto grado, porque los niños hablan de eso, preguntan, unos dicen una cosa y otros dicen la otra, y eso es educación sexual, es un tema transversal. Como el día de los enamorados que se puede agarrar a los muchachos de sexto grado y leerles el artículo siete de Rayuela de Julio Cortázar, donde hay un escrito sobre el beso, que es bellísimo, y analizarlo desde el punto de vista de la literatura, de los mensajes y qué piensan ellos del beso, cómo lo ven. O sea, este tema hay que incorporarlo a la escuela con sus objetivos específicos y como un eje transversal.

Lo que es necesario

Como parte de las consideraciones finales del tema, Mercedes Muñoz expresó que la sexualidad de los ciudadanos y ciudadanas, niños y niñas, adolescentes y personas de la tercera edad, es un problema de Estado “porque es un asunto de derechos humanos”, al que se le ha prestado atención en otros países y los resultados arrojan indicadores muy favorables, distintos a los de Venezuela, sobre todo en relación a la violencia.

“Son políticas públicas que deben estar en sistema educativo, incluyendo a las universidades” que deben encargarse de formar a los profesionales relacionados con esta problemática, debido a que en Venezuela, en ninguna de las escuelas de Medicina hay una asignatura vinculado con el tema de violencia sexual, y cuando los médicos reciben a personas que han sido violadas las revictimizan, porque comienzan a preguntarles cómo sucedió, entre otras cosas que hay que saberlas manejar.

Muñoz insistió en que ya hay suficiente experiencia, protocolos y tratados internacionales, para que los profesionales de la Medicina sepan qué hacer en un caso de atención por violencia sexual. “En psicología ni hablar, yo doy una materia que se llama orientación psicoeducativa en sexualidad, que es electiva, pero no hay materias obligatorias, entonces hay que hacer una política de Estado en educación, en atención”.

“Esto no es una cosa discrecional, ni de la vida privada, sino que tiene que ver con los derechos de los ciudadanos a vivir una vida libre de violencia, a poder tomar decisiones responsables en relación a su vida reproductiva cuando el Estado no ofrece anticonceptivos, ni regula los precios para que sean accesibles económicamente, y la gente tiene que escoger entre comprar un preservativo o comprar pan, entonces estamos faltando a los derechos sexuales y reproductivos de los ciudadanos”.

En la educación sexual que la población venezolana ha recibido y que Mercedes Muñoz denomina moralista, se ha aprendido que la sexualidad es un asunto de la vida estrictamente privada, y que nada tiene que ver con la política ni con los derechos humanos, por lo que es indispensable comenzar a movilizar, que asegura es justamente una de las cosas que pretende hacer la Educación Sexual Integral.