Descubren virus gigantes que desafían la lógica conocida bajo el suelo del bosque de Harvard

Descubren un grupo de 350 virus gigantes bajo los suelos de un bosque de Harvard Canva

 

Científicos de la Universidad de Massachusetts y del Instituto Max Planck de Investigación Médica han revolucionado la virología con su último hallazgo: virus gigantes enterrados en los suelos de los bosques de Harvard, en Boston (Estados Unidos). Se trata de un grupo de 350 virus mucho más grandes de lo normal, de entre 220 y 1200 nanómetros, un tamaño espectacular si tenemos en cuenta que los virus gigantes conocidos se sitúaban entre los 200 y los 750 nm.

Por larazon.es

Pero, además, para sorpresa de la comunidad científica, muchos de los nuevos virus descubiertos presentan formas nunca antes vistas, incluidos apéndices tubulares, colas inusuales y extrañas capas de recubrimiento parecidas a pelos, según recoge el estudio publicado en bioRXiv.

Todo comenzó en 2018, cuando los científicos de Massachusetts Amherst y el Instituto Conjunto del Genoma (JGI) del Departamento de Energía comenzaron una exploración en el conocido como Harvard Forest, un área de aproximadamente 9,6 kilómetros cuadrados al oeste de Boston. En origen, el equipo quería comprender cómo reaccionaban los microbios al calentamiento del suelo debido al cambio climático. Sin embargo, los investigadores tropezaron con una colección de virus “gigantes” varias veces más grandes que los especímenes virales típicos.

Este hallazgo representó entonces un gran salto en el conocimiento que los virólogos tienen en la actualidad de la diversidad viral del planeta. Cinco años después, el mismo equipo ha publicado un estudio con la actualización de su descubrimiento (que aún no ha sido revisado por pares). En él detallan cómo estos virus gigantescos son incluso más extraños de lo que podría sugerir su tamaño atípico.

A diferencia del virus del COVID-19, que mide entre 100 y 160 nanómetros, estos gigantes superan las medidas comunes, llegando a ser visibles bajo microscopía electrónica, una técnica que ha revelado formas tan sorprendentes que han sido apodadas como “estrella de Navidad”, “supernova”, “tortuga” y “gorgona”.

Estas diferentes formas significan que los virus podrían interactuar con sus huéspedes de formas previamente desconocidas para la ciencia. No obstante, será necesaria una mayor investigación. Para obtener imágenes de estos extraños virus, los científicos enviaron muestras al Instituto Max Planck en Alemania. Eran tan grandes, que con llegaron a ser visibles a través de una microscopía electrónica de transmisión, un proceso que aprovecha los electrones para magnificar objetos.

“Sorprendentemente, descubrimos que unos pocos cientos de gramos de suelo forestal contenían una mayor diversidad de morfotipos de cápside que la de todos los virus gigantes aislados hasta ahora combinados”, destaca el virólogo Matthias Fischer, uno de los coautores del estudio. “Esta observación es aún más sorprendente si se considera que solo tomamos imágenes de una fracción infinitamente pequeña de la diversidad viral presente en estas muestras de suelo”.

Los científicos detectaron las reveladoras formas icosaédricas de 20 lados, que separan a los virus de las partículas similares a virus. Aunque en el artículo se refieren a ellos como “partículas similares a virus”, afirman que con toda probabilidad se trata de virus gigantes, que podrían ser capaces de vivir durante miles de años.

Estos no son los primeros virus “gigantes” registrados en la historia. De hecho, el poseedor del récord mundial del virus más grande pertenece al Pithovirus sibericum, un virus de 1.500 nanómetros de ancho resucitado de un hielo de 30.000 años en 2014. Pero este descubrimiento muestra cuán variados pueden ser estos virus gigantes.

Si bien muchos de los virus que causan enfermedades en humanos están bien estudiados, los investigadores estiman que puede haber millones de virus nuevos de los que no sabemos nada. Identificar y analizar esos virus misteriosos puede ayudarnos a comprender el papel que desempeñan en nuestra salud y el medio ambiente, para bien o para mal.