Orinoco Kitchen, el restaurante que enaltece la riqueza y diversidad de sabores venezolanos en Boston

Orinoco Kitchen, el restaurante que enaltece la riqueza y diversidad de sabores venezolanos en Boston

Restaurante Orinoco Kitchen/ Cortesía

 

Pensar que un negocio de comida venezolana en Estados Unidos pudiese ser una idea innovadora resulta difícil de creer y más con la cantidad de migrantes criollos que se han aventurado en este tipo de propuestas. Sin embargo, hace casi 20 años no existían muchas opciones gastronómicas en “el país de las oportunidades” ni tampoco visionarios que la plasmaran. Hasta que a Andrés Branger, un profesional de mercadeo, se le ocurrió transformar un rincón del área metropolitana de Boston en un pedacito de nuestra amada tierra.

Orinoco Kitchen es el sueño que el emprendedor criollo hizo realidad en 2006 con mucho estudio y dedicación. Encontró en la cocina una posibilidad de trascender hacia el éxito, al hacer de sus recetas tradicionales algo único en “el estado de las bahías”. En la fusión de ingredientes del Caribe y los Andes, la quinua peruana y el huitlacoche mexicano encontraron espacio en el menú tras convertir cada plato en un relato de cultura e historia. Este es el sabor de la perseverancia y el triunfo que Branger nos invita a saborear.





Por: Elizabeth Gutiérrez | lapatilla.com

Orinoco Kitchen busca a través de sus fogones ubicados en Brookline Village y Harvard Square, capturar la esencia de las “taguaritas” venezolanas, restaurantes rústicos y familiares que hacen vida en las carreteras venezolanas. La iniciativa, liderada por Andrés Branger, se centra en ofrecer sabores criollos y la calidez de la cocina tradicional a los comensales de Massachusetts. Se presenta como un espacio asequible y enfocado en la comunidad con un ambiente ameno y divertido, al brindar a los clientes una experiencia culinaria que refleja la autenticidad y la hospitalidad de la cultura latina.

El creador de Orinoco Kitchen apenas tenía 15 años cuando pisó suelo estadounidense con la intención de aprender inglés, pero en aquel momento nunca imaginó que su estadía se prolongaría por más tiempo. La meta de culminar sus estudios de bachillerato se convirtió en una oportunidad para aplicar a universidades que lo llevaron a “la Atenas de América”.

Restaurante Orinoco Kitchen/ Cortesía

 

Más adelante, se desarrolló como profesional de mercadeo y su experiencia preparó su visión como emprendedor. “Durante mis estudios universitarios trabajé en la cafetería de la universidad y luego, durante el posgrado en restaurantes.  Siempre me gustó la dinámica de la industria hospitalaria y contemplé que podría ser entretenido y lucrativo, abrir algo propio”, explicó.

Una idea lista para servir

Branger dispuso trasladar a sus amigos norteamericanos de vacaciones a Venezuela y prestó especial atención a la forma en que estos se deleitaban con platos tradicionales donde destacaban las arepas y cachapas. “Pensé que el concepto de comida Latinoamericana pudiese ser exitoso”, comentó y a su vez aseguró que en aquel entonces la escena gastronómica de Boston carecía de ofertas culinarias con sazón criolla.

@orinocokitchen

 

Estudiar el mercado al que se enfrentaría le permitió evaluar posibilidades y avanzar en una propuesta diferenciadora. Era un camino desconocido, pero afirmó que no dudó en buscar apoyo para poner en marcha su proyecto. “Decidí dedicarle tiempo a la idea de abrir un restaurante venezolano en Boston. Logré convencer a una muy buena amiga caraqueña, Martha Garcia, que me acompañara en la aventura, primero como inversionista y luego como administradora”.

Restaurante Orinoco Kitchen/ Cortesía

 

Andrés y su socia Martha emprendieron una serie de viajes a Venezuela, así como también a otras metrópolis estadounidenses como Chicago y Nueva York para indagar más sobre las tendencias en la industria culinaria y se toparon con otro aliado que los respaldó en el proceso. El esfuerzo desmedido dio sus frutos, alcanzaron la meta, y así nació Orinoco Kitchen. El éxito inesperado fue tan satisfactorio que la apertura del segundo restaurante no se hizo esperar. 

@orinocokitchen

 

“En un viaje a Miami contratamos a un chef, él se incorporó a la idea y decidió mudarse a Boston para ayudar en su desarrollo.  El restaurante abrió en el 2006, ya casi 20 años, y fue un hit desde el comienzo.  Inmediatamente nos dimos cuenta de que el local donde abrimos nos había quedado chico, solo tenía 30 puestos, por eso decidimos abrir otro en la comunidad de Brookline, un suburbio de Boston”.

Fusión de sabores

Con el aroma y la sazón criolla, Andrés encendió los fogones de una cocina que celebra la riqueza culinaria no solo de Venezuela sino de Latinoamérica. Cuando este audaz venezolano llegó a Boston, la persistencia de fundar un restaurante de comida no era solo un sueño, debía convertirlo en una realidad pero ameritaba un desafío monumental, sin embargo, el apoyo de la comunidad fue vital para surgir. 

“Nuestros primeros fanáticos fueron los venezolanos”, reveló. A través de redes de amistades, el mercado se expandió, pero la búsqueda de ingredientes auténticos fue como un laberinto. Quesos guayanés, de mano, y paisa, pilares de la cocina criolla, parecían inalcanzables. No obstante, Andrés no se rindió; halló en “La Crocante”, una empresa en Miami, el tesoro de sus sabores perdidos. 

@orinocokitchen

 

“A través de una investigación descubrimos una empresa en Miami de un grupo de venezolanos que se llama ‘La Crocante’. Ese negocio, hasta hoy día, es uno de nuestros proveedores principales, enviándonos mercancía una vez cada tres meses, más o menos”, contó.

En Orinoco Kitchen, la mesa es un altar donde convergen los sabores ancestrales y la innovación. “Desde un comienzo nos interesó ofrecer una experiencia única”, compartió Andrés. Su menú, una sinfonía de platos tradicionales con toques de sofisticación, desafía los paladares con un viaje que te traslada desde los Andes hasta el Caribe. 

“No solo la arepa y la cachapa brillaron, sino también, productos como la quinua peruana y el huitlacoche mexicano encontraron espacio en el menú. El mismo menú costaba leer para el americano ya que incluía muchas palabras en español e ingredientes no familiares. Esto ayudó no solo para que los meseros se convirtieran en embajadores de nuestros sabores, sino también como relatores de nuestra cultura e historia”.

@orinocokitchen

 

Entre las delicias que cautivan, el pabellón, la cachapa, y la polvorosa de pollo se alzan como estandartes de la gastronomía venezolana. Pero es el churrasco adobado, con su ahumado y glaseado de vino y caña de azúcar, el que conquista corazones una y otra vez.

La magia de sus sabores llega hasta la puerta de los hogares gracias a servicios de delivery de distintas compañías. Sin embargo, recomiendan hacer los pedidos a través de su portal web, para una experiencia más personalizada y directa.

Sin consistencia no hay excelencia

Desde sus inicios en 2006, Andrés enfrentó el desafío de dirigir un restaurante sin experiencia administrativa previa. “Fue casi todo pique arriba”, confesó. Pero la comunidad local se convirtió en un aliado invaluable y respaldó el concepto de un restaurante familiar y casual. Con sabores únicos y complejos a precios asequibles, Orinoco Kitchen se consolidó durante la crisis financiera global, al superar las adversidades con un enfoque auténtico.

@orinocokitchen

 

La pandemia del Covid-19 fue un duro golpe, pero este venezolano logró sobrellevar la situación con su equipo y lograron sobrevivir a la adversidad. “La pandemia nos impactó significativamente”, reveló. A pesar de las dificultades, el restaurante se adaptó a la nueva normalidad, al destacar la importancia del take-out y delivery, aunque reconoció las limitaciones impuestas por las comisiones de las compañías y los crecientes costos laborales y de insumos.

“El costo laboral y el de los productos primarios post-Covid deja poco espacio para maniobrar”.

@orinocokitchen

 

Con la vista puesta en el futuro, Andrés asume el reto de mantenerse en tendencia en un mercado saturado. “La industria ha cambiado mucho después de Covid”, señaló. Con un aumento diario de la competencia y nuevas propuestas, la clave radica en la improvisación constante y en conquistar la volubilidad de los gustos del consumidor. 

¿Cuál es el secreto detrás del éxito de Orinoco Kitchen? Este venezolano lo resume en una palabra: “consistencia”. En cada plato, en cada experiencia, el compromiso con la excelencia y la autenticidad ha sido la brújula que ha guiado a Orinoco Kitchen hacia la cima.